martes, 26 de mayo de 2009

EL DIARIO CRITICA REFLEJA EN UNA NOTA COMO SE VIVIÓ LA PROTESTA DE LOS AMBIENTALISTAS EN EL ACTO DEL 25 DE MAYO EN LA RIOJA.

Las protestas contra la minería a cielo abierto en La Rioja generan encono entre los gobernantes, pero cada vez más apoyo entre los ciudadanos. Después de dos intentos fallidos, los manifestantes contra la empresa internacional Barrick Gold lograron participar en un desfile oficial como representantes de un sector de la sociedad que rechaza determinadas prácticas. Y el debut en la capital provincial, que fue con ovación, ocurrió nada menos que durante la celebración del 25 de Mayo. “Es un espacio cívico que conquistamos”, se entusiasmó Lucía Ávila, integrante de las Asambleas Ciudadanas Riojanas. El festejo patrio tuvo impronta tradicional: banda militar, izamiento de la bandera y chocolate patrio. En el acto central frente al Regimiento de Infantería, la vicegobernadora, Teresita Luna pidió “profundizar la educación y la instrucción, el control de los representantes y la valorización de lo nuestro”. Pero al mediodía el desfile trajo un dato novedoso: a las delegaciones de estudiantes y militares se sumó la de las Asambleas, que minutos antes habían negociado su participación con el personal de protocolo.El grupo de treinta manifestantes empezó a transitar la avenida Perón, sin prisa ni pausa. Llevaban banderas elocuentes: “El agua vale más que el oro”, “Las mineras contaminan y saquean nuestros recursos” y –la más dura de todas– “El gobierno viola los derechos humanos”. Los funcionarios les pidieron que la guardaran pero se negaron. “Cuando pasamos frente al palco oficial el locutor no nos nombró y el canal oficial puso una tanda publicitaria. Pero la gente se dio cuenta y nos aplaudió muy fuerte”, contó Ávila. Ante la molestia en el palco oficial, la militante Cecilia Matta aclaró que en las asambleas “defendemos nuestra tierra, el patrimonio natural y luchamos porque no se depreden los recursos”. Ávila recordó que “el gobierno nos impide circular en los desfiles, golpea durante nuestras protestas y censura los espacios oficiales de comunicación”. La primera de las quejas tenía antecedentes frescos: el 19 de febrero les negaron la participación en los festejos por el aniversario de Chilecito y el miércoles en los de La Rioja, mediante un triple retén policial. En ambas ocasiones hubo asambleístas presos. El conflicto por las mineras tuvo uno de sus picos más altos a mediados del mes pasado, cuando los vecinos autoconvocados de Famatina denunciaron serias agresiones. Mientras protestaban por la actividad de Barrick, que busca oro en la mina La Mexicana, miembros de la Secretaría de Minería y de la propia empresa arremetieron con sus 4x4 para romper un corte que lleva más de dos años. “Nos pusimos delante para que no pasaran. Se bajaron, le pegaron a una compañera y la arrastraron. Después le pegaron a otro de los chicos que estaba con nosotros y lo tiraron contra un alambrado. Otro me dobló el brazo y me pegó en el estómago”, relató en esa oportunidad Marcela Crabbe. Los asambleístas creen que existe una connivencia entre las autoridades provinciales y la empresa, cuyo sitio web asegura que “nuestros objetivos en materia de competitividad y rentabilidad son compatibles con nuestro compromiso y con el progreso social de las comunidades que nos acogen”. Crabbe, en cambio, dejó una sensación distinta en torno a la inacción oficial: “Te hacen sentir que como pueblo sólo servís para recibir bolsones, poner el voto y nada más”.
Pablo Corso.

No hay comentarios: