A poco más de seis años de gestión kirchnerista no caben dudas de que su sello es el absolutismo en el manejo de la cosa pública, el avasallamiento de los otros dos poderes, la intolerancia, la falta de transparencia y, muy especialmente, el empleo arbitrario, generalmente en beneficio propio, de los recursos del Estado. Este último vicio, lindante con lo delictivo, acaba de ser confirmado por la Justicia. En efecto, la Cámara Nacional Electoral, la misma que en fallo dividido convalidó las cuestionadas candidaturas "testimoniales" del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y del jefe de Gabinete, Sergio Massa, verificó que el gobierno nacional se maneja con arbitrariedad y en forma caprichosa para asignar fondos a los partidos políticos. En el mismo fallo, la Cámara obligó al Gobierno a explicar de qué manera reparte los aportes extraordinarios, que totalizan unos cuatro millones de pesos anuales y que desde hace tres años el Ministerio del Interior puede entregar a solicitud de las diferentes fuerzas políticas. La sentencia de la Cámara hizo lugar a un amparo del ARI que había denunciado que recibía un trato "absolutamente discriminatorio" por parte del Poder Ejecutivo. El apoderado del ARI, Adrián Pérez, acusó al Gobierno de haberle denegado aportes sin explicar los motivos, y agregó que mientras el Partido Justicialista recibió el año pasado fondos extraordinarios por 1.140.000 pesos, a su agrupación sólo le concedieron 100.000 pesos. Los camaristas Santiago Corcuera, Alberto Dalla Vía y Rodolfo Munné establecieron la diferencia entre un manejo discrecional de esos fondos, que es el que una polémica norma de 2006 le permite al Ministerio del Interior, y un manejo arbitrario . "El ejercicio de las facultades discrecionales lleva implícito el deber de una mayor motivación del acto -precisaron- sobre todo, cuando se trata del reparto discrecional de fondos públicos a los partidos políticos. La decisión administrativa inmotivada es abuso de poder, arbitrariedad, sistema autoritario de gobierno". Y agregaron que es inaceptable una resolución que carece de "la simple y humilde explicación que la coloca por debajo del derecho y no por encima de los hombres". A partir de ahora, ordena el fallo, el Gobierno deberá explicar las razones por las cuales se conceden o deniegan los aportes extraordinarios. En cuanto al reclamo concreto de ARI, dispuso que el Ministerio del Interior debe reconsiderar el pedido y fundar su respuesta. El Gobierno sólo había aceptado darle a ese partido 50.000 de los 200.000 pesos que le había pedido para cubrir los gastos de un encuentro nacional. La arbitrariedad y la falta de explicaciones y rendiciones de cuentas son una característica medular de la gestión kirchnerista que trasciende el manejo de los fondos para los partidos políticos y se encuentra en todos sus actos. Mal podría dar cuenta del porqué de sus acciones un gobierno que ha rechazado el contacto franco, directo, sin exclusiones y abierto a repreguntas con el periodismo. Las explicaciones fundadas, al margen de las coincidencias o rechazos que puedan provocar, no son una cortesía de los gobiernos democráticos ni una dádiva que éstos conceden cuando quieren y a quienes quieren. Son una obligación, y una de las más primarias y elementales. El silencio y la política del hecho consumado por simple imperio del poder que se posee se presta a manejos torcidos o delictivos. Por lo menos en lo atinente a los fondos para los partidos, el fallo de la Cámara Electoral obligará a quebrar ese silencio.
sábado, 13 de junio de 2009
FONDOS ELECTORALES PARA LOS AMIGOS, ¿INCLUIRÁ A LA RIOJA?.
A poco más de seis años de gestión kirchnerista no caben dudas de que su sello es el absolutismo en el manejo de la cosa pública, el avasallamiento de los otros dos poderes, la intolerancia, la falta de transparencia y, muy especialmente, el empleo arbitrario, generalmente en beneficio propio, de los recursos del Estado. Este último vicio, lindante con lo delictivo, acaba de ser confirmado por la Justicia. En efecto, la Cámara Nacional Electoral, la misma que en fallo dividido convalidó las cuestionadas candidaturas "testimoniales" del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y del jefe de Gabinete, Sergio Massa, verificó que el gobierno nacional se maneja con arbitrariedad y en forma caprichosa para asignar fondos a los partidos políticos. En el mismo fallo, la Cámara obligó al Gobierno a explicar de qué manera reparte los aportes extraordinarios, que totalizan unos cuatro millones de pesos anuales y que desde hace tres años el Ministerio del Interior puede entregar a solicitud de las diferentes fuerzas políticas. La sentencia de la Cámara hizo lugar a un amparo del ARI que había denunciado que recibía un trato "absolutamente discriminatorio" por parte del Poder Ejecutivo. El apoderado del ARI, Adrián Pérez, acusó al Gobierno de haberle denegado aportes sin explicar los motivos, y agregó que mientras el Partido Justicialista recibió el año pasado fondos extraordinarios por 1.140.000 pesos, a su agrupación sólo le concedieron 100.000 pesos. Los camaristas Santiago Corcuera, Alberto Dalla Vía y Rodolfo Munné establecieron la diferencia entre un manejo discrecional de esos fondos, que es el que una polémica norma de 2006 le permite al Ministerio del Interior, y un manejo arbitrario . "El ejercicio de las facultades discrecionales lleva implícito el deber de una mayor motivación del acto -precisaron- sobre todo, cuando se trata del reparto discrecional de fondos públicos a los partidos políticos. La decisión administrativa inmotivada es abuso de poder, arbitrariedad, sistema autoritario de gobierno". Y agregaron que es inaceptable una resolución que carece de "la simple y humilde explicación que la coloca por debajo del derecho y no por encima de los hombres". A partir de ahora, ordena el fallo, el Gobierno deberá explicar las razones por las cuales se conceden o deniegan los aportes extraordinarios. En cuanto al reclamo concreto de ARI, dispuso que el Ministerio del Interior debe reconsiderar el pedido y fundar su respuesta. El Gobierno sólo había aceptado darle a ese partido 50.000 de los 200.000 pesos que le había pedido para cubrir los gastos de un encuentro nacional. La arbitrariedad y la falta de explicaciones y rendiciones de cuentas son una característica medular de la gestión kirchnerista que trasciende el manejo de los fondos para los partidos políticos y se encuentra en todos sus actos. Mal podría dar cuenta del porqué de sus acciones un gobierno que ha rechazado el contacto franco, directo, sin exclusiones y abierto a repreguntas con el periodismo. Las explicaciones fundadas, al margen de las coincidencias o rechazos que puedan provocar, no son una cortesía de los gobiernos democráticos ni una dádiva que éstos conceden cuando quieren y a quienes quieren. Son una obligación, y una de las más primarias y elementales. El silencio y la política del hecho consumado por simple imperio del poder que se posee se presta a manejos torcidos o delictivos. Por lo menos en lo atinente a los fondos para los partidos, el fallo de la Cámara Electoral obligará a quebrar ese silencio.
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