lunes, 13 de junio de 2011

ACTO DE DESAGRAVIO A MONSEÑOR ANGELELLI EN ANILLACO.

Con motivo de conmemorarse las Fiestas Patronales en honor a San Antonio de Padua patrono de Anillaco y del departamento Castro Barros, y a 38 años del ataque a la persona y envestidura de Monseñor Enrique Angelelli, integrantes de la Biblioteca Popular y Centro Cultural “Mártir Enrique Angelelli” del Barrio Virgen del Valle de la ciudad capital de La Rioja, realizaron un acto de desagravio en Anillaco. Miembros fundadores, comisión directiva, integrantes y amigos de la Biblioteca Popular y Centro Cultural “Mártir Enrique Angelelli” del Barrio Virgen del Valle de la ciudad capital de La Rioja, en el marco de las actividades por su segundo aniversario realizaron un acto de desagravio en Anillaco bajo la consigna “A 38 años del bárbaro ataque de la oligarquía nativa, hacia la persona y la envestidura de Monseñor Enrique Angelelli”. Las actividades incluyeron colocación de pasacalles, pegatina de afiches y distribución de folletos informativos en donde se destaca la leyenda “Angelelli Vive”. Oscar Yampe y Héctor Ormenio, integrantes de la Biblioteca Popular y Centro Cultural “Mártir Enrique Angelelli” mantuvieron un entrevista con el cura párroco Nicolás de la Vega momentos previos al inicio de la actividades religiosas. En la oportunidad el sacerdote manifestó su  aprobación del acto de desagravio bajo los argumentos “nos encontramos en democracia”, y agregó “Angelelli fue un hombre de la iglesia comprometido con el Concilio Vaticano II”. Héctor Ormenio manifestó que “hemos venido hacer una necesaria reparación histórica de los sucedido en aquel 13 de junio de 1973”, y agregó “hemos venimos a reivindicar la memoria y la acción de Monseñor Angelelli, quien como Cristo irritaba con su mensaje y sus hechos el interés de los poderosos del momento. Como  Cristo fue blasfemado, agredido y finalmente asesinado”. Por su parte, Oscar Yampe expresó que “la historia ubica a los individuos del lado que su trayectoria lo indica: Monseñor Angelelli ha quedado del lado del pueblo, y sus agresores y adversarios quedaron como colaboradores directos de las manos asesinas que truncaron su vida y las de muchos miles más”. Para finalizar Yampe manifestó que “hoy en ejercicio pleno de nuestro derecho a manifestarnos pacíficamente, dejamos constancia de nuestro compromiso militante del proyecto nacional y popular, y realizamos el presente acto de desagravio, de la persona y la investidura de Monseñor Angelelli”. Las actividades finalizaron con la lectura de un documento y entrevistas en la Radio Comunitaria local FM La Bocona 93.1.

Menem, Angelelli, una cooperativa y un 13 de junio de 1973


En agosto de 1968 Pablo VI designó a Enrique Angelelli al frente de la diócesis riojana. Allí promovió la creación de sindicatos de mineros, peones rurales y empleadas domésticas, de cooperativas de trabajadores para fabricar tejidos, ladrillos, relojes, pan y para poner a producir los latifundios ociosos. Una de esas cooperativas reclamaba la expropiación de un latifundio, propiedad de un usurero que se había ido apropiando de los pequeños fundos de sus deudores y que consumía el 70 por ciento del agua de la zona. Durante la campaña electoral de 1973, el candidato Carlos Menem prometió que entregaría el latifundio a la cooperativa y lo reiteró luego de asumir la gobernación. Angelelli se sintió confiado y el 13 de junio de 1973 viajó al pueblo natal de Menem, Anillaco, para presidir las fiestas patronales de San Antonio. Lo recibió una algarada conducida por un grupo de comerciantes y terratenientes. Entre ellos estaban el hermano del electo gobernador, Amado Menem, y sus hijos César y Manuel Menem, quienes junto a otros propietarios se habían sublevado contra el obispo. Ante la pasividad policial, manifestaron frente al templo, declararon a Anillaco Capital de la Fe e irrumpieron por la fuerza en el templo y la casa parroquial. Cuando Angelelli se retiró luego de suspender las celebraciones religiosas, lo corrieron a pedradas. Arguyendo la intranquilidad social, Menem retiró su apoyo a la cooperativización del latifundio. Angelelli atribuyó la agresión a un sector que procura .el mantenimiento de sus privilegios” y mencionó a los grupos Cruzada Renovadora de Cristiandad y Tradición Familia y Propiedad. También suspendió las ceremonias litúrgico-sacramentales en todos los templos de la parroquia. Los sacerdotes riojanos habían pedido la excomunión de los Menem y sus acompañantes, pero Angelelli prefirió una sanción menos drástica y los declaró “incursos en entredicho personal”, lo cual los privaba de asistir a celebraciones religiosas y recibir los sacramentos sólo en forma temporaria.

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