La sede de la calle Bazán y Bustos podría tomar la decisión de expulsar de sus filas a los diputados Guillermo Galván y Judit Díaz Bazán, por su alineamiento con el bederismo, que han sido advertidos por los propios socios de la Casa de Gobierno; como así también de José Luis Bellia, dirigente radical, pero funcionario indirecto de Beder Herrera. En el radicalismo hay un cansancio de falta de ética partidaria, y especialmente personal, ya que los principales hacedores de los obstáculos están en el mismo partido. Aunque ninguno, sea del bando que sea, ha hecho un mea culpa, el partido centenario tomaría algunas tácticas del peronismo: cortar por lo sano. Cuando todavía le ayudan con aire a sus candidatos, tras los golpes que han recibido del oficialismo, ya no avalarían mostrar unidad cuando no existe y que se enturbie todo proceso electoral que van a encarar. Julio Martínez, quien tiene muchos deseos de alejarse, aunque los fieles radicales le piden que continúe, ya que es lo mejor que pueden exhibir, ha recibido sugerencias de todo tipo, pero especialmente sobre quienes dicen ser correligionarios. Lo apuran para que haya un verdadera congreso partidario, que cierre heridas pasadas y que ilusione con el futuro, pero antes que aleje por los sistemas que se conocen, como es la expulsión, de aquellos dirigentes que trabajan para sectores no radicales, aunque hayan ingresados con votos de la UCR. Con una respiración profunda, la sede de la calle Bazán y Bustos podría tomar la decisión de expulsar de sus filas a los diputados Guillermo Galván y Judit Díaz Bazán, por su alineamiento con el bederismo, que han sido advertidos por los propios socios de la Casa de Gobierno; como así también de José Luis Bellia, radical pero funcionario indirecto de Beder Herrera. Los antecedentes obrantes contra Galván, Díaz Bazán y Bellia, entre otros, se basan que han conformado siempre líneas políticas para opacar al radicalismo y han puesto trabas para instalar a los candidatos que han salido del partido. Así el radicalismo que responde a Martínez –que es su mayoría- quiere cortar por lo sano la intención de Bellia y Díaz Bazán de otra vez poner piedras en camino, ya que buscarían ser candidatos a senador y diputado nacional respectivamente. En Chilecito sostienen que Bellia quiere presionar sobre el Frente Cívico por el Cambio para negociar la candidatura de Díaz Bazán para diputada nacional. Pero hasta el momento, sólo se conoció que Julio Martínez sería candidato senador, con consenso entre la dirigencia, según Inés Brizuela y Doria. “Yo personalmente y muchos amigos lo consideramos así. Martínez es el jefe político de esta primera minoría", señaló. Los radicales de Martínez buscan que no se repita la misma historia, ya que Bellia tiene aceitadas relaciones políticas con Beder Herrera, por su papel de presidente de Agroandina SAPEM (ex COFILAR), la planta procesadora de tomates y verduras, una de las "creaciones" del gobierno. "Creo que no hay oposición a esto, no hemos escuchado una sola voz disonante", dijo a Radio América Brizuela y Doria. "Estamos tratan de llegar aún acuerdo y consenso por la mejor alternativa para la provincia. Entendemos que la elección legislativa es distinta, y estamos con muchas ganas de participar", agregó. "Julio Martínez es quien lidera el Frente Cívico, como primera fuerza de oposición y primera minoría. Asumimos la derrota, pero hay que remarcar que somos la primera minoría, ya que la elección no se polarizó entre integrantes del mismo Gobierno", señaló. Brizuela y Doria insistió que Julio Martínez, "es el jefe político de esta primera minoría, es el presidente de la UCR y su postulación depende más que todo de él, que puede estar un poco cansado por la campaña anterior".

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