Su casa es un reducto de reuniones políticas, aunque su domicilio es Chepes. Su fin de semana lo pasa en un campo cercano a la cabecera del departamento Rosario Vera Peñaloza. Le gusta comer asado con carne de su pueblo y luego fumarse un habano. Es la vida de Mario Guzmán Soria, ex asesor del ex senador Eduardo Menem, miembro del Tribunal Superior de Justicia hasta que Ángel Maza decidió desarticular la justicia, y hoy es el presidente de la bancada de diputados justicialistas. Hasta el 29 de mayo, el representante chepeño tenía todas las de ganar, ya que sus amigos de la política lo avalaban para pelear por una banca de senador nacional, una deuda política que le gustaría saldar, para luego recluirse en su mundo en los Llanos riojanos. El proyecto venía con viento a favor hasta que golpes de escena lo han molestado y hasta piensó en algún momento en seguir como hasta entonces, es decir en La Rioja. Tras los comicios hizo un acuerdo político –por orden gubernamental- con Ricardo Quintela, ya que la hermana del intendente sería su compañera de fórmula. Pero un viaje a la Casa Rosada lo ubicó al lado de Teresita Luna, a quien durante los últimos años al frente del Poder Legislativo le quitó los atributos, especialmente la caja, y hasta no se enojaba cuando Guillermo Galván la denunciaba por supuestos desmanejos de ATN. Y desde los pasillos que camina Cristina Fernández, lo llevaron a Guzmán Soria a caer un escalón y lo colocan como segundo de la vicegobernadora en la fórmula oficialista, aunque haya pronunciamientos a favor de intendentes y diputados para que sea él quien lidera el estamento. La sugerencia de la Presidenta fue Teresita primera y para atrás los otros. Salvo una catástrofe, la hermana de Gustavo y Carlos Luna debería ya hablar con alguna inmobiliaria para alquilar un departamento en la gran urbe. Para Mario es más difícil porque es un desconocido para el electorado y por eso, deberá cambiar, aunque dice que no le gustan las cámaras. A ese panorama se suma que Carlos Menem tendrá una alfombra roja para pasar el primer escollo de las internas obligatorias del 14 de agosto; y luego el otro escalón, que serán las elecciones generales del 23 de octubre. La propia Casa de Gobierno será el jefe de campaña del actual senador, aunque la lista oficial K sea la conformada por Teresita Luna y Mario Guzmán Soria. Todos buscan las tres bancas de senadores en juego, pero intendentes y hasta legisladores –que no logran el aval en las últimas elecciones- podrían trabajar por la reelección del ex presidente. La idea es que, con esta jugada, el kirchnerismo gane las tres senadurías en juego. En un principio, se habían lanzado dos fórmulas oficialistas para senadores: el diputado nacional Jorge Yoma junto con la vicegobernadora Teresita Luna y el presidente del bloque de diputados provinciales, Mario Guzmán Soria, junto con la actual senadora nacional Teresita Quintela. Sin embargo, Beder Herrera se reunió en la tarde del miércoles con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y de allí habría salido una sola fórmula, de síntesis: la vicegobernadora Luna y el diputado Guzmán Soria. Mientras que el diputado nacional sería Délfor Brizuela, que le sacaría un cuerpo de ventaja a las pretensiones de Javier Tineo, mientras que su compañera de fórmula es una incógnita, ya la senadora Teresita Quintela no quiere ser candidata para la Cámara Baja. De esta forma, quedaría fuera de carrera como senador, Jorge Yoma, quien ya se había calzado para la campaña una boina roja que le regaló Hugo Chávez. Yoma dijo que cree que “está confirmado el acuerdo entre el gobernador y la Presidenta, va a haber una lista”.

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