jueves, 2 de mayo de 2013

LA INDUSTRIA VIÑATERA RIOJANA ESTÁ EN ROJO POR DEUDA DE LA AFIP.

La Cámara Riojana de Productores Agropecuarios (CARPA) le reclama a la AFIP un millonario reembolso a la industria vitivinícola por las exportaciones de ese sector.En un documento CARPA destaca que hasta la fecha son más de 11 millones de dólares los que se encuentran en condiciones de ser liquidados por la AFIP en concepto de reembolso a las exportaciones. Y advirtió que ya son más de seis meses de retraso en el pago.“Aún cuando ya llevan más de seis meses de retraso, el depósito a los exportadores no había sido liquidado. Y este capital inmovilizado generaría un grave perjuicio a las bodegas”, indicaron desde la cámara empresaria riojana.En CARPA se hicieron eco de un reclamo similiar que días atrás hizo Bodegas Argentinas a través de su presidente Juan José Canay. “Cada día se está haciendo más complicado exportar”, dijo Canay en declaraciones publicadas en el matutino Los Andes y con la cual describió la situación que atraviesa el sector exportador de vino en el país.“Es un momento crítico, en donde las empresas necesitan este capital de trabajo para comprar uva”, sentenció el titular de Bodegas Argentinas. Canay precisó que la AFIP pagó los reembolsos que estaban con devolución generada sólo hasta el 16 de octubre de 2012. “De allí en adelante no ha pagado nada más”, dijo.Para Canay “este tipo de medidas erosiona la rentabilidad del sector” a la vez que destacó que esta cifra de 11 millones de dólares que aún no fueron reembolsados al sector “es fruto de un relevamiento que han hecho entre sus socios”.No obstante, aclaró que hay grandes bodegas que no están relevadas allí, por lo que la cifra sería mucho más abultada si se las agrega. “La industria deja anualmente un saldo positivo en divisas de 1.000 millones dólares para el país, generando valor agregado”, indicó Canay.Al mismo tiempo, Canay consideró que si esta situación se revirtiera y la pérdida de competitividad se detuviera, las exportaciones de vino embotellado podrían volver a crecer a un ritmo sostenido del 10%. No obstante, el dirigente aseguró que con las condiciones actuales “se seguirá perdiendo mercados”.El régimen que rige el reintegro de exportaciones entró en vigencia en 1991 por el decreto 1011. Ello permitió que de acuerdo al valor FOB de la mercancía exportada, se devuelva al exportador de vino embotellado un 6% de su valor y al de vino a granel un 5%.El valor FOB (Free On Board o “libre a bordo”) se utiliza para valorar las exportaciones. El concepto se refiere al valor de venta de los productos en su lugar de origen más el costo de los fletes, seguros y otros gastos necesarios para hacer llegar la mercancía hasta la Aduana de salida.Desde 2001, cuando se instauró el control de cambios, se les exige a los exportadores ingresar las divisas dentro de los plazos establecidos. En la actualidad, para el general de los exportadores de vinos es de 90 días. Tras la implementación, en marzo de 2012 de la Instrucción General N° 7 de la Dirección General de Aduanas (DGA), la AFIP inhabilitó para la percepción de reintegros a aquellos exportadores que por alguna razón no ingresaron el total de las divisas desde 2001 a la fecha.De todos modos, a los que no están en esa lista de inhabilitados, la DGA controla -antes de enviar a la Secretaría de Hacienda la orden de pago del reintegro- que el exportador haya ingresado las divisas y haya pagado el derecho de exportación (5%) por el permiso de embarque y por último, que no tenga ninguna deuda vencida aduanera, impositiva o previsional. Por otra parte, Canay indicó que si se suman los inhabilitados por DGA para percibir los reintegros y los envíos “observados”, la suma de lo que le debe la AFIP a la industria del vino en concepto de reembolsos a las exportaciones asciende a 33 millones de dólares. Asimismo, Canay añadió que este es un tema que lo vienen trabajando con los gobiernos provinciales y que están seguros de que se han hecho gestiones al respecto. Sin embargo, recalcó que ese capital paralizado por AFIP, en algunos casos representa el 20% de lo que una bodega compra en uva. “Este problema no sólo afecta a la bodega sino también a toda la cadena”, concluyó.

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