jueves, 28 de enero de 2010

EN CHILECITO PROFANARON LA TUMBA DE JOAQUÍN. V. GONZALEZ.

En la madrugada de ayer personas cuya identidad todavía se desconoce, ingresaron al cementerio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y allí profanaron y prendieron fuego en la bóveda subterránea donde descansan los restos de Joaquín V. González y Arturo Marasso. Los malvivientes no robaron nada. El hecho desnudó la poca seguridad que hay en el lugar, ya que no había un sereno que proteja el cementerio durante la noche; además personas que viven cerca aseguraron que en las últimas noches tampoco había luz, por lo que el lugar parecía "una boca de lobo". También sostienen que es muy fácil ingresar a la necrópolis, ya que el cierre perimetral está incompleto. La noticia de la profanación de la tumba de estas dos personalidades de la historia y la cultura de Chilecito, con relevancia provincial y nacional, causó una sensación de dolor en gran parte de la comunidad local. También motivó indignación la incomprensible actitud de los autores, y la falta de seguridad, ya que no es la primera vez que el camposanto es objeto de actividades delictivas, como profanaciones y robos de placas. Personal de la Brigada de Investigaciones de la Policía chileciteña inició las tareas necesarias para identificar a los vándalos. También se hizo presente el secretario de Servicios Públicos del municipio, Nicolás Flores, de quien depende el cementerio, y responsables de Samay Huasi, los que verificaron los daños ocasionados y realizaron la denuncia en la comisaría local. Los malvivientes entraron en la madrugada de ayer al cementerio, ingresaron a la tumba, destrozaron un candado de una puerta de chapa y mármol y tiraron una antorcha encendida al interior de la edificación subterránea. Por suerte los féretros no sufrieron daños serios por las llamas. Según las primeras hipótesis, la intención de los autores fue iluminar el lugar para ubicar objetos de valor a sustraer, pero no encontraron nada. Tanto Joaquín Víctor González, como Arturo Marasso, fueron pilares fundamentales de la cultura chileciteña que tuvieron trascendencia nacional. González nació en Nonogasta el 6 de marzo de 1863 y falleció en Buenos Aires el 21 de diciembre de 1923 siendo senador nacional. Fue un prominente político, historiador, jurisconsulto, educador, filósofo y literato argentino. Gobernador de la Provincia y varias veces ministro, fue el fundador de la Universidad Nacional de La Plata y del Instituto Superior del Profesorado de Buenos Aires. Fue además miembro de la Real Academia Española, y de la Corte Permanente de Arbitraje Internacional de La Haya. Por su parte el poeta Arturo Marasso (Chilecito, 1890-Buenos Aires, 1970) cursó la carrera de Filosofía y Letras y ejerció la docencia durante treinta años (1915-1945) en la Universidad de la Plata, en calidad de profesor de Literatura Española. Entre sus ensayos y estudios literarios de mayor interés (que entre otros reconocimientos le valieron el Premio Nacional de Crítica en 1937), destacan Rubén Darío y su creación poética (1934), La antología griega en España (1934), Cervantes y Virgilio (1937), Antología de la poesía lírica española (1953) y Estudios de literatura castellana (1955). Ambos descansan en la misma tumba porque Marasso fue un fiel admirador de González, y antes de morir pidió ser inhumado al lado de quien consideró su "gran maestro".

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