sábado, 28 de mayo de 2011

LA CANASTA BÁSICA DE UN JUBILADO SUBIÓ MÁS DEL 30% EN UN AÑO.

Guillermo Moreno libra su batalla contra las consultoras que dan números diferentes y ajenos al maquillaje del INDEC sobre la inflación. Pero otros relevamientos -como las estadísticas de provincias no intervenidas- o de otros centros de estudios siguen dando aumentos por encima del 25%. Clarín mostró en mayo del año pasado, un relevamiento del defensor de la Tercera Edad donde la jubilación mínima cubría sólo la mitad de una canasta básica. Y en diciembre pasado, se actualizó esa canasta registrando un 20 % de incremento. En este mes de mayo, a un año del primer relevamiento, se observó que la canasta básica de un jubilado subió más de 30 por ciento en un año . El relevamiento es actualizado siguiendo artículos que son de consumo habitual e indispensable por parte de los adultos mayores. Según Eugenio Semino, Ombudsman de la Tercera Edad, la canasta de consumo de un jubilado alcanza en mayo de este año a $ 2.695,48 contra una jubilación mínima de $ 1.227,78 pesos mensuales. Es decir: la jubilación sólo cubre el 45% de la canasta . Según asegura Semino, “la inflación es un flagelo que afecta la base de la canasta” del jubilado. Y agrega que “casi en un 90 % (de esta canasta) son artículos de primerísima necesidad, por lo que su impacto es mucho mayor que en otros sectores sociales”. Desde el pasado mes de marzo, los jubilados y pensionados nacionales recibieron un aumento del 17,33%, a raíz de la primera aplicación del índice de movilidad de 2011. A partir de eso, el haber mínimo se elevó a $ 1.227,78, y para quienes reciben los $45 del subsidio del PAMI (un “plus” por socio sanitario) llegan a $ 1.272,78. Además, están las PNC (pensiones no contributivas) que alcanzan a $ 859 para casos de invalidez, discapacidad y vejez y la de madres de más de 7 hijos que es de $ 1.072 y las graciables (que otorga el Congreso Nacional) que oscilan entre los $ 300 hasta los $ 1.000 Esta canasta relevada por el Ombudsman de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires contempla los gastos básicos mínimos de una persona mayor. Se tuvieron en cuenta gastos indispensables y se descartó para el relevamiento, Internet, vacaciones, y los gastos que genera por ejemplo, una mascota. Y también, no se consideraron posibles gastos que puedan tener cuando cuidan a un nieto, algo que puede suceder. El Defensor de la Tercera Edad señala que “los guarismos de la aplicación de la movilidad no son malos. El problema es que al no haber habido recomposición previa de los haberes, cada vez la cobertura es menor”. Un ítem que destacó el gerontólogo es el de los “alimentos frescos como la carne, no sólo la vacuna sino también sus sustitutos”. Y en lo que corresponde a vivienda, “hemos usado una variable muy modesta, tomando en cuenta un alquiler compartido”. Los valores de alimentos fueron relevados en dos supermercados chinos de los barrios porteños de Monserrat y Mataderos más un supermercado de la cadena Coto. El consumo de carne mensual fue estimado en sólo 2 kilos por mes: lo que en la medición del año pasado cotizaba a $ 44, hoy llega a $ 92 por el total. La lata de tomates peritas se conseguía a $ 2,75 y ahora se valoriza a $ 4,50. O sea, un 63 % de aumento. Y el rubro recreación, que únicamente considera una sola ida al cine, una comida en una pizzería y el pago de la cuota de un centro de jubilados, pasó de costar $ 50 a $ 90: un 80 %.

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