Ya hizo digestión el jabalí. Ya el sol del fin de semana largo es historia. Ya se hicieron los 400 kilómetros de ida y vuelta. Ya la tapa de El Independiente terminará en un archivo. Ahora es hora de análisis dentro del quintelismo, tras que su jefe se reunió con el dueño del proyecto provincial. Desde el quintelismo se trató de presentarlo como una cumbre y desde el bederismo fue tajante la respuesta: una reunión más. Hubo afecto, pero nada se habló de los reclamos públicos y privados del propio Ricardo Quintela. El intendente fue como volvió. Quedaron en el libro de sesiones del Concejo Deliberante el reclamo de 25 millones de pesos de coparticipación municipal y las quejas por el impulso del bederismo a Néstor Bosetti y otros, como Guillermo Galván. Se habló de mucha política con el aval a la reelección de LBH, pero los pedidos reales nunca estuvieron en carpeta, ya que los operadores bederistas habían dejado trascender que la firma de un acuerdo financiero debería darse en otro marco: el Palacio de Hacienda. Ahora es la hora de esperar, pero la parra de Anguinán no escuchó ninguna orden para que el municipio sea habilitado por sus planteos reflejados en los medios. Ya por esa parra habían pasado Teresita Luna, Miguel Ángel Asís, Lázaro Fonzalida, entre otros. Quintela tiene algo característico que no puede superar. Cada vez que se acerca una elección hace planteos muy fuertes y se enoja. Ya lo hizo en 1999 y en el 2003 cuando armó un frente opositor con Fernando Rejal. En la última se alió con Ángel Maza. Y con eso juega la Casa de Gobierno. Seguro que ahora verá cómo juega las cartas el quintelismo, tras el jabalí de Anguinán. Previo al desdoblamiento de las elecciones del 29 de mayo, la mesa del bederismo escuchó muchos trascendidos y chimentos políticos. Quizás uno fue el que más llamó la atención: el armado para octubre de un fuerte electoral o un acuerdo político entre Maza Senador, Julio Martínez Gobernador y Quintela Intendente. Nunca se desmintió y apareció el decreto del adelantamiento. Ya dentro del quintelismo y por el paso de Ricardo por las viñas de Chilecito se abrió un fuerte debate. Previo hubo una pregunta concreta: ¿Ganar qué como Intendente otra vez? El Palacio Municipal está confiado de un triunfo aplastante en la Capital, que al final será anécdota ya que la historia se repetirá. Las encuestas quintelistas dicen que 6 de cada 10 votantes apoyarán al jefe comunal, que además tiene mejor imagen que el gobernador. Otra vez la ciudad crecerá y se incrementarán las demandas, sin poder dar respuestas por la falta de recursos. Y además hasta el 29 de mayo deberán lidiar con candidatos financiados por la Casa de Gobierno y otros que le tratarán de limar el poder territorial. A nivel de acuerdos políticos, la llave del sector no tiene asegurada la reelección dentro del PJ. Se trata de Teresita Quintela, quien con su voto en el Senado a favor del kirchnerismo y ahora del cristinismo, ha redundado en obras para la ciudad, la mejor foto de campaña para cualquier candidato. Si Teresita no encabeza la lista le será muy difícil revalidar el título por el crecimiento de la oposición real. Son muchas dudas en el sector de Quintela que tendrá otra vez que trabajar por otros. El acuerdo y la tranquilidad en el Concejo Deliberante tienen su precio. El lunismo avaló al quintelismo y ahora pide su tajada de poder, al proponer que el diputado Carlos Luna sea el vice de Quintela. Ya al quintelismo le pasó en las últimas elecciones legislativas que perdió su representación en la Cámara de Diputado e hizo entrar a Luna. Quizás el intendente sean un buen cuadro político, pero un mal negociador y más en este escenario con el desdoblamiento electoral. Ahora Quintela sentará a los suyos y dará su visión de lo hablado en Anguinán. Luego los suyos bajarán el mensaje al movimiento Q. Pero los rebeldes Q del sector tienen un sabor a nada.miércoles, 9 de marzo de 2011
UN JABALÍ CON SABOR A NADA PARA EL QUINTELISMO.
Ya hizo digestión el jabalí. Ya el sol del fin de semana largo es historia. Ya se hicieron los 400 kilómetros de ida y vuelta. Ya la tapa de El Independiente terminará en un archivo. Ahora es hora de análisis dentro del quintelismo, tras que su jefe se reunió con el dueño del proyecto provincial. Desde el quintelismo se trató de presentarlo como una cumbre y desde el bederismo fue tajante la respuesta: una reunión más. Hubo afecto, pero nada se habló de los reclamos públicos y privados del propio Ricardo Quintela. El intendente fue como volvió. Quedaron en el libro de sesiones del Concejo Deliberante el reclamo de 25 millones de pesos de coparticipación municipal y las quejas por el impulso del bederismo a Néstor Bosetti y otros, como Guillermo Galván. Se habló de mucha política con el aval a la reelección de LBH, pero los pedidos reales nunca estuvieron en carpeta, ya que los operadores bederistas habían dejado trascender que la firma de un acuerdo financiero debería darse en otro marco: el Palacio de Hacienda. Ahora es la hora de esperar, pero la parra de Anguinán no escuchó ninguna orden para que el municipio sea habilitado por sus planteos reflejados en los medios. Ya por esa parra habían pasado Teresita Luna, Miguel Ángel Asís, Lázaro Fonzalida, entre otros. Quintela tiene algo característico que no puede superar. Cada vez que se acerca una elección hace planteos muy fuertes y se enoja. Ya lo hizo en 1999 y en el 2003 cuando armó un frente opositor con Fernando Rejal. En la última se alió con Ángel Maza. Y con eso juega la Casa de Gobierno. Seguro que ahora verá cómo juega las cartas el quintelismo, tras el jabalí de Anguinán. Previo al desdoblamiento de las elecciones del 29 de mayo, la mesa del bederismo escuchó muchos trascendidos y chimentos políticos. Quizás uno fue el que más llamó la atención: el armado para octubre de un fuerte electoral o un acuerdo político entre Maza Senador, Julio Martínez Gobernador y Quintela Intendente. Nunca se desmintió y apareció el decreto del adelantamiento. Ya dentro del quintelismo y por el paso de Ricardo por las viñas de Chilecito se abrió un fuerte debate. Previo hubo una pregunta concreta: ¿Ganar qué como Intendente otra vez? El Palacio Municipal está confiado de un triunfo aplastante en la Capital, que al final será anécdota ya que la historia se repetirá. Las encuestas quintelistas dicen que 6 de cada 10 votantes apoyarán al jefe comunal, que además tiene mejor imagen que el gobernador. Otra vez la ciudad crecerá y se incrementarán las demandas, sin poder dar respuestas por la falta de recursos. Y además hasta el 29 de mayo deberán lidiar con candidatos financiados por la Casa de Gobierno y otros que le tratarán de limar el poder territorial. A nivel de acuerdos políticos, la llave del sector no tiene asegurada la reelección dentro del PJ. Se trata de Teresita Quintela, quien con su voto en el Senado a favor del kirchnerismo y ahora del cristinismo, ha redundado en obras para la ciudad, la mejor foto de campaña para cualquier candidato. Si Teresita no encabeza la lista le será muy difícil revalidar el título por el crecimiento de la oposición real. Son muchas dudas en el sector de Quintela que tendrá otra vez que trabajar por otros. El acuerdo y la tranquilidad en el Concejo Deliberante tienen su precio. El lunismo avaló al quintelismo y ahora pide su tajada de poder, al proponer que el diputado Carlos Luna sea el vice de Quintela. Ya al quintelismo le pasó en las últimas elecciones legislativas que perdió su representación en la Cámara de Diputado e hizo entrar a Luna. Quizás el intendente sean un buen cuadro político, pero un mal negociador y más en este escenario con el desdoblamiento electoral. Ahora Quintela sentará a los suyos y dará su visión de lo hablado en Anguinán. Luego los suyos bajarán el mensaje al movimiento Q. Pero los rebeldes Q del sector tienen un sabor a nada.
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