miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA LIBERTAD DE PRENSA, SEGÚN FRONDIZI.

Los ataques del matrimonio Kirchner contra dos empresas periodísticas muy prestigiosas en el mundo, que lucen una historia de 140 años, en el caso de LA NACION, y 65 en el de Clarín , me llevaron a recordar una reflexión del ex presidente Arturo Frondizi en sus últimos años de vida, en los que aún conservaba su serenidad y también su lucidez para emitir opiniones profundas y contundentes. A mediados de la década del 80 tuve la oportunidad de conversar largamente con el veterano estadista en un viaje en auto hacia la ciudad de Concepción del Uruguay. En un momento le exhibí un recorte del diario La Razón de 1960, en el que don Félix Laíño se pronunciaba enérgicamente contra la persona del propio Frondizi, por ese entonces presidente, y sus colaboradores Rogelio Frigerio, Arturo Sábato y Juan José Bruno. Precisamente, nos trasladábamos hacia la histórica ciudad entrerriana para asistir a un acto de homenaje a Bruno, quien fuera presidente de YPF y que ya había fallecido. Denunciaba Laíño supuestos negociados con motivo de los célebres contratos petroleros que condujeron al primer autoabastecimiento energético del país. El periodista calificaba al entonces presidente y a los funcionarios nombrados de teóricos de la entrega y los acusaba de haberse vendido. Don Arturo leía a media voz las aseveraciones de aquel legendario y admirado periodista. Cuando terminó, me sorprendí ante su falta de reacción por aquellas palabras injustas que enlodaban a personas impecables como el homenajeado de Concepción del Uruguay, médico famoso por su austeridad y filantropía. También ponían en tela de juicio el honor de Frigerio, Sábato y el propio Frondizi. "Vea Poblet? Los constituyentes de 1860 introdujeron el texto del artículo 32 [«El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal»] sabiamente inspirados en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos -me respondió Frondizi, palabras más, palabras menos-. Cualquier reacción contra quienes nos critican sería violar la libertad de prensa que allí se consagra. Sería terrible que el presidente se molestara por las críticas de los diarios o de sus opositores políticos, por más que lo mortifiquen." Y como si aquello no hubiera sido suficiente, prosiguió: "Cuando negociábamos los contratos, éramos conscientes de que la contratación directa nos traería problemas, pero el país necesitaba con urgencia la energía del petróleo y el gas. Por eso elegimos para esas funciones a hombres intachables que pudieran demostrar su honestidad incluso con su conducta posterior a su paso por la función pública. Ahí reside nuestra tranquilidad de conciencia. En cambio, me violentaría cualquier muestra de algo parecido a la censura. El presidente parece amedrentar cuando replica las críticas desde el poder. Eso hay que evitarlo, no se olvide que la libertad de prensa es la madre de todas las libertades..."
Ernesto Poblet. Para LA NACION El autor es historiador. Publicó Desencuentros en América

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