Poco importa que hasta hace sólo tres meses la Argentina negociaba su deuda en default; que todavía no haya llegado a un acuerdo para reestructurar sus pasivos con el Club de París, o subestime una inflación galopante. Los mercados no tienen memoria y, cuando de dinero se trata, lo que importa es obtener el mejor rendimiento posible.Así, mientras en EE.UU. la Reserva Federal emite dólares y mantiene sus tasas de interés cerca de cero para nutrir su alicaída economía, los inversores, ávidos de mejores rendimientos, volvieron a posar sus ojos en la Argentina y abrieron una ventana de oportunidades para todas aquellas empresas que buscan financiamiento. "Lo que sucede es comparable con lo que pasó en 2007 [antes de la crisis internacional], aunque en muchos casos los costos hoy son todavía mejores, gracias a que las tasas de interés en el mundo están más bajas que entonces", señala Julio Figueroa, director ejecutivo de banca corporativa y de inversión del Citi.Arcor, Santander Río, Banco Supervielle, Mercedes-Benz y las distribuidoras eléctricas Edesa (de Salta) y Edelar (La Rioja) son sólo algunos de los nombres que en las últimas semanas tomaron fondos en el mercado de capitales. Según datos de la Comisión Nacional de Valores (CNV), entre enero y octubre las empresas tomaron fondos frescos a través de bonos, fideicomisos y valores de corto plazo por $ 17.641 millones, un 100% más que en igual período de 2009. Y las colocaciones de obligaciones negociables (bonos corporativos) se aceleraron: en octubre, se colocaron US$ 472 millones, que se suman a los casi 260 que de los primeros días de noviembre; prácticamente lo mismo que se registró en todo el segundo trimestre, el más movido de 2010. Las emisiones, según explica Agustín Mariani, gerente de productos estructurados y renta fija del Santander Río, se dividen en dos tipos, de acuerdo con el mercado al que están dirigidas: el local o el internacional. En el primer grupo se ubica la mayoría de las colocaciones, mientras que en el segundo este año se dieron cuatro casos (además de algunas colocaciones de provincias, como Córdoba): Panamerican Energy (PAE), IRSA, Arcor y Supervielle, los últimos dos, en noviembre. "La muerte de Néstor Kirchner atrajo la atención de Wall Street, que se preocupó por evaluar cómo seguía la economía argentina y pudo comprobar que el rumbo no cambiaba, lo que confirma el alto crecimiento y una situación de financiamiento ordenada. Y justo en ese momento de renovado interés por la Argentina, la Fed implementó un nuevo plan de estímulo que impulsó el apetito de riesgo en distintos mercados", explica Mariano Kruskevich, responsable de análisis de Grupo SBS. "Coincide todo: un momento de atención y foco en la Argentina, liquidez, un renovado apetito por riesgo y la necesidad de diversificar cartera con respecto a otras economías de la región a las cuales ya se estaba apostando, tales como Brasil, Perú, Colombia", dice Kruskevich, cuya compañía está trabajando en varias emisiones.Para los inversores locales, los títulos de compañías de primera línea superan en atractivo a las Letras y Notas del Banco Central, que hasta ahora había sido prácticamente el único emisor de deuda en el mercado argentino, mientras que en el exterior se destacan por sus tasas de interés, en un momento en que los bonos del Tesoro de EE.UU., de referencia para los inversores, rinden apenas 2,65% a 10 años de plazo. Las emisiones en el mercado argentino son en pesos y de hasta dos años de plazo, con tasas que van desde Badlar (por la tasa que se paga por un plazo fijo de más de $ 1 millón a 30 días) más 300 puntos hasta Badlar más 400. Mientras tanto, en el mercado internacional, las empresas se endeudan en dólares, de cinco a diez años y con tasas desde el 7,25% (Arcor) hasta más del 11,78% (IRSA). Tasas y plazos, según coinciden los especialistas, podrían mejorar si la Argentina arreglara con el Club de París y transparentara sus estadísticas. Después de todo, el rendimiento de los bonos soberanos se utiliza siempre como referencia para definir el costo de crédito de las compañías. De ahí que los privados en Brasil, Chile, Colombia o Perú, todos países calificados como grado de inversión, gozan incluso de mejores condiciones de crédito que las empresas argentinas. Pero después de casi tres años de sequía, según Figueroa, las empresas locales están ávidas de financiamiento, sea para llevar adelante planes de inversiones o, simplemente, para hacer un mejor manejo de sus pasivos, alargando los plazos de su deuda y reestructurando bonos existentes.Y todo indica que en los días que restan hasta el 15 de diciembre -suele tomarse como fecha bisagra, previo a Navidad y Año Nuevo- varios nombres más asomarán la cabeza por el mercado. Una de las emisiones más esperadas es la de YPF, que tiene en gateras una colocación de US$ 600 millones. Pero también tienen programas de ON aprobados Aeropuertos Argentina 2000, Impsa, PSA Peugeot, Clisa, Raghsa y Emgasud, entre otras. "Esto seguirá mientras las tasas en los países centrales estén en torno a cero y el apetito por riesgo continúe", sentencia Christian Reos, jefe de análisis de Allaria Ledesma.

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