sábado, 14 de abril de 2007

COMO ESTAMOS EN EDUCACION

La educación es un derecho inalienable y el estado debe hacer los esfuerzos necesarios para garantisarlos.Sin embargo tener una semana de clases, sin interrupciones parece hoy un raro privilegio para miles de niños en la provincia de la Rioja, donde la clausura de clases es una practica corriente. Por más atendible que sean los reclamos de los docentes, los niños no tienen la culpa de esa disputa que ciertamente son incomprensibles para muchos de ellos. ¿Qué ganas pueden tener los chicos de ir a la escuela, después de haber esperado con ansiedad é ilusión el comienzo de las clases, si cada vez van a recibir la angustia de las puertas cerradas y aulas clausuradas. La deserción se va anunciando cuando los rendimientos de los alumnos decrecen y llevan al fracaso, al ausentismo y a la repitencia, siendo válida esta sucesión de pasos, hay clara conciencia de que la deserción es un síntoma en el que median, también, razones de salud (como la desnutrición), de carácter económico (demandas tempranas de que el alumno trabaje) o de la índole familiar, falta de incentivos para el estudio).También las causas pueden estar en la escuela misma, por su organización curricular, por fallas de la enseñanza o bien por falta de servicios de apoyo. Generadora de otras consecuencias perjudiciales, como la marginación social, las limitaciones para ingresar en el mercado del trabajo y a la tendencia a reproducir el analfabetismo en las siguientes generaciones, la deserción, no solo agrava los efectos de anteriores males, si no que se convierte en cusa de mayores daños. El estado, a través de la nueva ley educativa, establece la obligatoriedad de la enseñanza desde los cinco años hasta el fin de la escuela secundaria y garantizar a todos el acceso, la permanencia y el egreso. Por lo tanto contrae la responsabilidad de hacer cumplir ese objetivo generoso, lo cual implica concluir la atención a todos los niveles, desde el inicial, eje de la lucha contra la deserción tiene que centrarse en la escuela media. Es menester afirmar la obligatoriedad escolar con actos y logros que prestigien la institución educativa para el consenso general. La escuela de hoy enfrenta los males de tiempos críticos y violentos, del descenso de la moralidad y de los ideales, del aliento a las transgresiones. La errática política educativa que ha vivido el país en los últimos años también ha sido responsable en la perdida de incentivos de los jóvenes por permanecer en la escuela. En este contexto, se agrega la incertidumbre de tener clases o no tenerlas, que a diario se vive por la repetición tediosa de paros, donde los niños y los jóvenes son los únicos perdedores. Rescatar a los chicos de la descersión es ganar esperanzas para el país.
Redacción: Agencia Lenser

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