Siempre acusan que extraños hacen travesuras para que no sean gobierno. Siempre son los otros, pero nunca ellos. Es un mundo muy raro, que comenzó a evidenciarse desde la caída de Fernando de la Rúa. No se ponen de acuerdo en la convocatoria de un congreso, mientras que hay rumores de alejamiento de la conducción, tras la derrota ante Luis Beder Herrera. Son muy personalistas sin recursos, aunque en el peronismo existe, con la salvedad que la llave de la caja está en un despacho oficial. Fue tal el golpe del 29 de mayo que el radicalismo no ha tenido la capacidad política y humana de dejar de lado los egoísmos y trabajar en pos de hacerse fuerte, en lo que siempre lo han sido, como son las elecciones legislativas. Julio Martínez y Guillermo Galván son el agua y el aceite y hasta que no se sienten a dialogar será muy difícil que salgan del luto por los últimos comicios. Lo que deberían darse cuenta que hay plazos electorales que deben cumplimentar para hacer internas el 14 de agosto y luego ir al 23 de octubre, aunque el traje negro sea la vestimenta que deben ponerse por un tiempo.“El radicalismo en la provincia tiene que tomar otro carisma, tiene que tener vocación de poder y abrir los brazos y cobijar más”, ya que “perder una oportunidad tan importante”, es porque “algo debemos estar haciendo mal”, remarcó José Luis Bellia, ex candidato a gobernador radical, interventor de la UCR de Corrientes y hoy presidente de la empresa AgroAndina, que el gobernador salvó de su desaparición. Para el radical chileciteño que trabaja para el gobierno, “primero tiene que tener vocación de poder y segundo, abrir los brazos y cobijar más, pero no sólo de palabra o discursos, sino de hechos concretos”, porque “hay algo que debemos estar haciendo mal, porque no creo que la gente se levante con ganas de no votar al radicalismo”. En ese sentido, reconoció que “hay buenas personas, gente capaz y preparada”, pero al no obtener una respuesta favorable de la población “o hay un mensaje que no llega o hay algo en la estrategia política que verdaderamente no podemos concretar”. Por eso, dijo que una derrota en las pasadas elecciones fue “volver a perder una oportunidad importante”, donde al no lograr ninguna banca en la Legislatura por el departamento Chilecito, significa que “en el partido algo tenemos que estar haciendo mal”. No obstante, al igual que sus correligionarios, apuntó contra las colectoras del oficialismo, al afirmar que “el peronismo tiene la capacidad de dividirse, de ser oficialismo y oposición al mismo tiempo”, hasta caratuló a ese partido como un “repollo siempre nuevo”, porque “entre ellos parece que nunca pierden, el que no entró, no ganó por el voto popular, gana por el contacto, por el conchabo o por lo que fuese. Tal vez la billetera del propio poder tanto provincial como nacional, se lleva por delante todo”, y opinó que tanto Beder Herrera como el intendente de Chilecito, Lázaro Fonzalida, “han tenido un fuerte acompañamiento de la sociedad y no deben desperdiciarlo, porque no es un cheque en blanco, sino decirles que están de acuerdo con la administración que llevan, pero hay algunas cosas que tienen que mejorar y cambiar”. Y apuntó: “La autocrítica siempre es importante porque ayuda a hacer un análisis de la situación y nos pone en la situación de corregir errores”. Sin embargo, esa autocrítica “indiscutiblemente, tiene que venir desde la cabeza, desde los que conducen, porque es muy difícil que aquellos que no son dirigentes o que estamos en el desbajo de una conducción, la hagamos”. “Ojalá seamos inteligentes y podamos aprender de lo que nos pasó y tratar de ser lo suficiente inteligentes para que dentro de unos días, en octubre no sólo podamos acompañar inteligentemente la fórmula nacional, sino también podamos tener nuestro senador y nuestros diputados que tanto le hace falta a la provincia y al departamento”, sostuvo Bellia. Finalmente, dejó en claro que las autoridades “tienen que asumir la responsabilidad, tanto para cortar la cinta cuando las cosas están bien como para cuando las cosas van mal”. También insistió en no hacer “un apocalipsis de lo que pasó”, sino “aprender a no chocar o golpearnos con la misma piedra más de una vez”, porque “no nos podemos dar el lujo de que dirigentes de diferentes tipos, no importan los nombres, no estemos aglutinados en un proyecto, sino en un nombre y ahí está la equivocación porque el nombre, siempre debe ser Unión Cívica Radical”. “Pertenezco al radicalismo, no porque me convenga sino por convicciones. Comulgo las ideas, los principios, los valores del radicalismo y creo que democráticamente es un gran partido y me parece que es lo que hay que recrear”, agrego.

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