Un martes 13 de marzo de 2007, la Legislatura suspendió al gobernador Angel Maza, dando inicio así a un proceso de juicio político que terminó con su destitución el 12 de abril. En su lugar asumió interinamente, el entonces vicegobernador Luis Beder Herrera, quien anunció la convocatoria a elecciones. Ese día los seguidores del desafectado mandatario generaron disturbios en la capital riojana y hasta la Casa Rosada evaluó disponer la intervención federal. Ese martes, la Sala Acusadora de la Legislatura suspendió a Maza durante 30 días hábiles por supuesto “mal desempeño de sus funciones”. Concretamente, lo acusó de haberse extralimitado en sus atribuciones al homologar un pago por una expropiación de tierras que pertenecían al Ejército. En febrero del 2007, Luis Carreño, ex administrador de Tierras, presentó en la Cámara de Diputados un pedido de juicio político argumentando malversación de fondos en relación con el pago “extrajudicial” por ex terrenos estatales que estaban en manos de privados. Entonces Maza refutó los cargos que pesaban en su contra y señaló que emitió el decreto autorizando el trámite para resolver el pago de expropiación de tierras para avanzar con la Avenida de Circunvalación. “Si no se hubiera resuelto este tema con el pago de 220 mil pesos, homologado por la Justicia, podría haber sido más costoso”, justificó. Los diputados, que en su gran mayoría respondían a Beder Herrera, hicieron caso omiso a la defensa de Maza y dispusieron su suspensión, y luego su destitución. El vice asumió como gobernador interino en la Legislatura unicameral e informó la novedad a la Casa Rosada, aunque no pudo trasladarse a la sede gubernamental de la provincia ya que allí se había atrincherado Maza. Ese martes, la tensión manifiesta entre los dos contendientes de la interna del PJ riojano, a quien los une un común pasado menemista, se trasladó a las calles. Allí manifestantes mazistas, palos en mano, quemaron neumáticos y hasta un auto. Además repelieron a “naranjazos” a los bomberos que intentaron apagar el fuego. Los frutos los tomaron de los árboles que adornan los alrededores de la casa de gobierno riojana. Hubo presión a la justicia como a la policía para que actuaran para los dos bandos políticos. Al día siguiente, el miércoles 14 de marzo de 2007, Maza fue desalojado de la Casa de Gobierno, donde se había atrincherado junto a un grupo de seguidores, para que Beder Herrera tomara el control formal del Ejecutivo. Por esas horas, Maza reconoció haberle pedido a Kirchner la intervención de los tres poderes del Estado provincial, con el argumento de que se vivía un estado de “ingobernabilidad e indefensión”. Si se hubiera dispuesto la intervención, lo pondría a salvo de los juicios políticos en su contra, muchos de ellos vinculados a causas por corrupción, ya que se hubiera desbaratado la Legislatura, donde 17 de sus 23 integrantes respondían a Beder Herrera. El pedido fue acompañado por la firma de los legisladores nacionales Ada Maza, Griselda Herrera y Mario Santander, además de los 15 intendentes que apoyaron con su firma el pedido de intervención. Excepto Ada Maza, los demás ahora trabajan para Beder Herrera. “Es vergonzoso que detrás de potenciar una candidatura se hayan deteriorado las instituciones birlando la decisión popular que dio mandato al gobernador hasta el 10 de diciembre apelando para ello a procesos aparentes de juicio político sin justificación de hecho ni de derecho”, consideró el entonces intendente de Chilecito, Fernando Rejal. Los jefes comunales amenazaron con denunciar penalmente a Beder Herrera ante el juez federal de La Rioja, Daniel Herrera Piedrabuena, por la presunta infracción a la Ley Nacional de Defensa de la Democracia. Acusaron al entonces vice de intentar “deponer a las autoridades constitucionales usando vías de hecho, con ardides supuestamente legales”. Con esa misma base argumental, Maza emitió un decreto en el que desconoció la decisión de la Legislatura y adviertió sobre la existencia de un “conflicto de poderes” ante la “manifiesta enemistad demostrada por los diputados provinciales”, lo que –consideró– lo “priva de las garantías constitucionales del debido proceso, afectando el legítimo derecho de defensa y a un juicio justo”. –Es extraño; La Rioja tiene dos gobernadores– ironizó, menos formal, Maza cuando le preguntaron por la situación que atraviesaba La Rioja. La crisis institucional se desató por la promesa incumplida de Maza de cederle a Beder Herrera el sillón de gobernador. Por eso la Legislatura aprobó una reforma constitucional que impidió la reelección de Maza y allanó el camino para que su vice lo sucediera. Ninguno de los dos es un novato en estas cosas del poder. El suspendido gobernador, reconvertido al kirchnerismo, pugnaba por pelear un cuarto mandato. En tanto, su número dos –ahora a cargo interinamente del Ejecutivo– hacía 18 años que ostenta el mismo cargo acompañando distintas fórmulas.
lunes, 15 de marzo de 2010
UN 13 DE MARZO, EL DÍA QUE LA RIOJA TUVO DOS GOBERNADORES.
Un martes 13 de marzo de 2007, la Legislatura suspendió al gobernador Angel Maza, dando inicio así a un proceso de juicio político que terminó con su destitución el 12 de abril. En su lugar asumió interinamente, el entonces vicegobernador Luis Beder Herrera, quien anunció la convocatoria a elecciones. Ese día los seguidores del desafectado mandatario generaron disturbios en la capital riojana y hasta la Casa Rosada evaluó disponer la intervención federal. Ese martes, la Sala Acusadora de la Legislatura suspendió a Maza durante 30 días hábiles por supuesto “mal desempeño de sus funciones”. Concretamente, lo acusó de haberse extralimitado en sus atribuciones al homologar un pago por una expropiación de tierras que pertenecían al Ejército. En febrero del 2007, Luis Carreño, ex administrador de Tierras, presentó en la Cámara de Diputados un pedido de juicio político argumentando malversación de fondos en relación con el pago “extrajudicial” por ex terrenos estatales que estaban en manos de privados. Entonces Maza refutó los cargos que pesaban en su contra y señaló que emitió el decreto autorizando el trámite para resolver el pago de expropiación de tierras para avanzar con la Avenida de Circunvalación. “Si no se hubiera resuelto este tema con el pago de 220 mil pesos, homologado por la Justicia, podría haber sido más costoso”, justificó. Los diputados, que en su gran mayoría respondían a Beder Herrera, hicieron caso omiso a la defensa de Maza y dispusieron su suspensión, y luego su destitución. El vice asumió como gobernador interino en la Legislatura unicameral e informó la novedad a la Casa Rosada, aunque no pudo trasladarse a la sede gubernamental de la provincia ya que allí se había atrincherado Maza. Ese martes, la tensión manifiesta entre los dos contendientes de la interna del PJ riojano, a quien los une un común pasado menemista, se trasladó a las calles. Allí manifestantes mazistas, palos en mano, quemaron neumáticos y hasta un auto. Además repelieron a “naranjazos” a los bomberos que intentaron apagar el fuego. Los frutos los tomaron de los árboles que adornan los alrededores de la casa de gobierno riojana. Hubo presión a la justicia como a la policía para que actuaran para los dos bandos políticos. Al día siguiente, el miércoles 14 de marzo de 2007, Maza fue desalojado de la Casa de Gobierno, donde se había atrincherado junto a un grupo de seguidores, para que Beder Herrera tomara el control formal del Ejecutivo. Por esas horas, Maza reconoció haberle pedido a Kirchner la intervención de los tres poderes del Estado provincial, con el argumento de que se vivía un estado de “ingobernabilidad e indefensión”. Si se hubiera dispuesto la intervención, lo pondría a salvo de los juicios políticos en su contra, muchos de ellos vinculados a causas por corrupción, ya que se hubiera desbaratado la Legislatura, donde 17 de sus 23 integrantes respondían a Beder Herrera. El pedido fue acompañado por la firma de los legisladores nacionales Ada Maza, Griselda Herrera y Mario Santander, además de los 15 intendentes que apoyaron con su firma el pedido de intervención. Excepto Ada Maza, los demás ahora trabajan para Beder Herrera. “Es vergonzoso que detrás de potenciar una candidatura se hayan deteriorado las instituciones birlando la decisión popular que dio mandato al gobernador hasta el 10 de diciembre apelando para ello a procesos aparentes de juicio político sin justificación de hecho ni de derecho”, consideró el entonces intendente de Chilecito, Fernando Rejal. Los jefes comunales amenazaron con denunciar penalmente a Beder Herrera ante el juez federal de La Rioja, Daniel Herrera Piedrabuena, por la presunta infracción a la Ley Nacional de Defensa de la Democracia. Acusaron al entonces vice de intentar “deponer a las autoridades constitucionales usando vías de hecho, con ardides supuestamente legales”. Con esa misma base argumental, Maza emitió un decreto en el que desconoció la decisión de la Legislatura y adviertió sobre la existencia de un “conflicto de poderes” ante la “manifiesta enemistad demostrada por los diputados provinciales”, lo que –consideró– lo “priva de las garantías constitucionales del debido proceso, afectando el legítimo derecho de defensa y a un juicio justo”. –Es extraño; La Rioja tiene dos gobernadores– ironizó, menos formal, Maza cuando le preguntaron por la situación que atraviesaba La Rioja. La crisis institucional se desató por la promesa incumplida de Maza de cederle a Beder Herrera el sillón de gobernador. Por eso la Legislatura aprobó una reforma constitucional que impidió la reelección de Maza y allanó el camino para que su vice lo sucediera. Ninguno de los dos es un novato en estas cosas del poder. El suspendido gobernador, reconvertido al kirchnerismo, pugnaba por pelear un cuarto mandato. En tanto, su número dos –ahora a cargo interinamente del Ejecutivo– hacía 18 años que ostenta el mismo cargo acompañando distintas fórmulas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario