Aunque el alza de los precios de la carne vacuna redujo las ventas en casi 20% durante enero, los consumidores no lo reemplazaron por pollos o cerdos y se volcaron a las verduras, en especial las más baratas, como la papa; además de fideos. La razón es que la industria avícola y porcina siguió la tendencia alcista de la cadena vacuna y así los argentinos, sobre todo los de las capas más desfavorecidas y la clase media baja, se quedaron sin la sustitución obvia en sus dietas. Los especialistas coinciden en que los efectos sobre la salud de los adultos no serán graves si la situación no persiste más de tres meses. No obstante, alertan que entre los niños el impacto es más fuerte. El viernes, el INDEC dio a conocer que el Indice de Precios al Consumidor creció en febrero 1,2% (la mayor desde 2002) y que la carne subió 8,7%. Los relevamientos no oficiales, como el de Buenos Aires City (UBA) y la consultora Ecolatina, acusaron 2,9% como alza general para el mes pasado. Los economistas que relevan precios y no trabajan para el instituto oficial de estadísticas coinciden en que la inflación se aceleró en los últimos tres meses. También que ese impulso se basa en la suba de los alimentos. Para Ecolatina, el capítulo Alimentos y Bebidas se elevó 6,2% en febrero y acumula un alza de 11,7% desde diciembre, superando incluso el incremento registrado durante el conflicto del campo en 2008. También el viernes, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) dio a conocer un informe en el que se asegura que en enero, por las subas de llos precios, el consumo de carne vacuna por habitante retrocedió de 73,1 kilogramos por año que se registró en enero de 2009, a 59 kilos al año; es decir, una merma de 19,3%. El documento también afirma que se esperan más aumentos de precios en los próximos meses. El titular de Ciccra, Miguel Schiaritti, aseguró que el nuevo acuerdo que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, impuso para controlar el precio de los cortes vacunos está destinado al fracaso. También que la caída del consumo no se trasladó a aumentos de demanda de pollos y cerdos. “En su lugar, la gente compra papas”, afirmó. Miguel Calvette, gerente de la cámara que nuclea a los supermercados de origen oriental (Casrech) le aseguró a PERFIL que los volúmenes de ventas de carne vacuna cayeron 30% en los más de 4 mil locales de proximidad, asociados a la entidad. Explicó que las ventas de pollo y cerdo apenas crecieron 2%. Sin embargo las ventas de verduras, siempre en volumen, crecieron de 8 a 10%. Las que también ganaron en el juego de la sustitución fueron las milanesas de soja, con 8%, dijo Calvette sitando un estudio de las ventas de los comercios. Calvette alertó además que las ventas de alimentos de alta rotación, como arroz y azúcar, cayeron 2 y 3%, respectivamente. “Esto no es una luz roja, pero si naranja”, dijo preocupado sobre el posible impacto de una mayor aceleración de los precios. También afirmó que los consumidores compran en menores cantidades los mismos productos y que en el rubro limpieza del hogar y cuidado personal, optan por las segundas marcas. Varios verduleros y propietarios de granjas y carnicerías coincidieron en que es general la caída de ventas. La expresión más familiar es que “hay mucha gente que viene, mira los precios y se va sin nada”.
lunes, 15 de marzo de 2010
LA SUBA DE PRECIOS IMPACTA EN LA CALIDAD DE VIDA DE LOS ARGENTINOS.
Aunque el alza de los precios de la carne vacuna redujo las ventas en casi 20% durante enero, los consumidores no lo reemplazaron por pollos o cerdos y se volcaron a las verduras, en especial las más baratas, como la papa; además de fideos. La razón es que la industria avícola y porcina siguió la tendencia alcista de la cadena vacuna y así los argentinos, sobre todo los de las capas más desfavorecidas y la clase media baja, se quedaron sin la sustitución obvia en sus dietas. Los especialistas coinciden en que los efectos sobre la salud de los adultos no serán graves si la situación no persiste más de tres meses. No obstante, alertan que entre los niños el impacto es más fuerte. El viernes, el INDEC dio a conocer que el Indice de Precios al Consumidor creció en febrero 1,2% (la mayor desde 2002) y que la carne subió 8,7%. Los relevamientos no oficiales, como el de Buenos Aires City (UBA) y la consultora Ecolatina, acusaron 2,9% como alza general para el mes pasado. Los economistas que relevan precios y no trabajan para el instituto oficial de estadísticas coinciden en que la inflación se aceleró en los últimos tres meses. También que ese impulso se basa en la suba de los alimentos. Para Ecolatina, el capítulo Alimentos y Bebidas se elevó 6,2% en febrero y acumula un alza de 11,7% desde diciembre, superando incluso el incremento registrado durante el conflicto del campo en 2008. También el viernes, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) dio a conocer un informe en el que se asegura que en enero, por las subas de llos precios, el consumo de carne vacuna por habitante retrocedió de 73,1 kilogramos por año que se registró en enero de 2009, a 59 kilos al año; es decir, una merma de 19,3%. El documento también afirma que se esperan más aumentos de precios en los próximos meses. El titular de Ciccra, Miguel Schiaritti, aseguró que el nuevo acuerdo que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, impuso para controlar el precio de los cortes vacunos está destinado al fracaso. También que la caída del consumo no se trasladó a aumentos de demanda de pollos y cerdos. “En su lugar, la gente compra papas”, afirmó. Miguel Calvette, gerente de la cámara que nuclea a los supermercados de origen oriental (Casrech) le aseguró a PERFIL que los volúmenes de ventas de carne vacuna cayeron 30% en los más de 4 mil locales de proximidad, asociados a la entidad. Explicó que las ventas de pollo y cerdo apenas crecieron 2%. Sin embargo las ventas de verduras, siempre en volumen, crecieron de 8 a 10%. Las que también ganaron en el juego de la sustitución fueron las milanesas de soja, con 8%, dijo Calvette sitando un estudio de las ventas de los comercios. Calvette alertó además que las ventas de alimentos de alta rotación, como arroz y azúcar, cayeron 2 y 3%, respectivamente. “Esto no es una luz roja, pero si naranja”, dijo preocupado sobre el posible impacto de una mayor aceleración de los precios. También afirmó que los consumidores compran en menores cantidades los mismos productos y que en el rubro limpieza del hogar y cuidado personal, optan por las segundas marcas. Varios verduleros y propietarios de granjas y carnicerías coincidieron en que es general la caída de ventas. La expresión más familiar es que “hay mucha gente que viene, mira los precios y se va sin nada”.
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