viernes, 27 de julio de 2007

QUINTELA EL NUEVO NOMBRE DE LA DEMAGOGIA

En las democracias, cuyo soberano ya no es el Rey, sino el pueblo, los politícos inescrupulosos corrompen al pueblo mediante las "caricias" de la demagogia. El sociólogo, Dick Morris, distingue entre très tipos de politícos. Uno al que llama el "idealista fallido", concibe grandes ideales, pero no consigue transmitirlos al público. Otro, al que denomina el " idealista astuto" (smart idealist), no sólo concibe un ideal, sino que consigue, además, comunicárselo al pueblo. Este es el mejor de los politícos; es el estadista capaz de guiar a su pueblo. El peor politíco, al contrario, el demagogo que no alberga ninguna idea propia pero que, para triunfar, se limita a cultivar sin escrúpulos lo que, gracias a las encuestas esotéricas, sabe lo que el público desea, sin que le importe, si este deseo coincide con la realidad, por que, lo único que le importa, no es gobernar en dirección del bién común, sino en dirección de su propio éxito. Tanto el idealista astuto como el demagogo, utilizan las encuestas esotèricas. Uno, para comunicar con eficacia sus ideales, el otro, para manipular a la mayoría, según el arte perverso de la adulación. Seguramente el público lector, podrá ubicar al candidato demagogo, que se caracteriza por su exclusiva atención al corto plazo, o sea, lo que el pueblo desea hoy, se lo promete (Plan Riojano de Inclusión). Cuando el humor social cambie, él también cambiará. No le interesa la próxima generación, sino, la próxima elección. Pasa, así de duro a apaciguador, según el último sondeo de las encuestas esotéricas. ¡ Compañero ¡ Quintela, sepa usted que aquellos politícos que ceden a la tentación de la demagogia, limitandose a rastrear sin condiciones los cambiantes deseos de la sociedad, no tiene en vista sus necesidades profundas, ni menos el futuro que les pueda devenir.
Por:
Agrupación de Reivindicación Peronista.

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