sábado, 27 de octubre de 2007

EL MATRIMONIO K DOMINA EL MAPA ELECTORAL EN EL PAIS.

Con la lógica aliancista que supone la Concertación Plural, el kirchnerismo logra arribar al domingo con un balance de poder muy favorable en las provincias. Once distritos gobernados por el justicialismo responden directamente a la Casa Rosada. Otros tres más mantienen una relación de convivencia cordial, a pesar de no ser kirchneristas. Y cinco provincias que son administradas por radicales K, aseguran cierta tranquilidad en las urnas. Esto le daría a Cristina Fernández de Kirchner, en el caso de triunfar, un apoyo político en, al menos, 19 provincias. Este mismo dato se convertiría en un problema a resolver si el ganador fuera cualquiera de los candidatos opositores, ya que deberá gestionar -no sin gran esfuerzo en la negociación- un acompañamiento a las políticas nacionales sin contar con una base propia. El mapa del país muestra al kirchnerismo con éxitos electorales ya consumados en Tucumán, Chubut, San Juan, La Rioja, Entre Ríos y Chaco (arrebatada al radical anti K, Angel Rozas). A ellos se sumarían el 28 de octubre Formosa, Jujuy, Buenos Aires y Misiones, aunque en este último caso no está claro si triunfará el rovirista Maurice Closs o su rival del Frente para la Victoria, Pablo Juan Tschirch, ambos kirchneristas. Hay tres provincias más que son peronistas pero con una vinculación incierta con el kirchnerismo. En Córdoba ya se impuso Juan Schiaretti, pero el turbio escrutinio que lo consagró, sumado a los cuestionamientos de José Manuel de la Sota y a los zigzagueos de algunos juecistas, conforman un panorama incierto en ese distrito. En La Pampa se impondría sin problemas el delfín de Carlos Verna, Oscar Jorge, aunque el peronismo local nunca comulgó demasiado con el Presidente. En Salta, en tanto, existe una dura lucha entre el kirchnerista Juan Urtubey y el romerista Walter Wayar. En el caso de que triunfe el primero, la proximidad política con la Casa Rosada sería total, y si gana el segundo podría haber más condicionantes. San Luis, en tanto, es la única provincia gobernada por un peronista abiertamente opositor a Kirchner. Si Alberto Rodríguez Saá no gana los comicios presidenciales permanecerá como mandatario puntano legitimado por el abrumador triunfo que consiguió en agosto pasado. Con diferentes grados de kirchnerismo, el radicalismo K revalidó títulos en Río Negro (con fuerte identificación con la Concertación Plural) y en Catamarca (tras ser reelecto, Eduardo Brizuela del Moral se distanció del armado oficialista). Mientras que en Corrientes y en Santiago del Estero no se elige gobernador el domingo, en Mendoza se avecina una dura confrontación en donde dos kirchneristas (uno justicialista, Celso Jaque, y otro radical, César Biffi) y un integrante de la UCR clásica (Roberto Iglesias) se disputan palmo a palmo la sucesión de Julio Cobos, el candidato a vicepresidente del Frente para la Victoria de Cristina Fernández. En consecuencia, de las cinco provincias gobernadas por el radicalismo, cuatro seguirán en manos afines al kirchnerismo, y se podría sumar Mendoza, excepto en el caso de que el triunfo sea de Iglesias. Finalmente figuran los cuatro distritos provinciales que no son ni justicialistas ni radicales en ninguna de sus versiones. En Tierra del Fuego gobernará la electa Fabiana Ríos, que proviene de los cuadros del ARI; en Santa Fe hará lo propio el socialista Hermes Binner; en la Capital Federal, la administración será ejercida por el empresario Mauricio Macri, del PRO, y en Neuquén el jefe del Ejecutivo será Jorge Sapag, referente del Movimiento Popular Neuquino. Ninguno de ellos emerge a priori como férreamente antikirchnerista. De ese grupo, Macri podría adoptar el protagonismo más opositor si busca posicionarse para las elecciones de 2011. Ríos cuestionó varias veces al justicialismo, pero no tuvo problemas en reunirse con Kirchner tras imponerse en las urnas. Binner, en tanto, nunca ocultó su afinidad con el Presidente, y Sapag ya dio claras señales de que no seguirá la oposición frontal practicada por Jorge Sobisch, que salió a candidatearse por fuera de las filas del peronismo disidente. En definitiva, el escenario en las provincias argentinas luce políticamente favorable para la Casa Rosada si la futura presidenta es Cristina Fernández, pero emerge mucho más complicado si Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy, Alberto Rodríguez Saá o Jorge Sobisch son los ganadores.

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